domingo, abril 18, 2010

Velero


La horfandad de un príncipe destronado por el acero, el diésel y el estruendo mecánico de la producción en masa. Recta y curva acopladas por el vaivén del dedo de Dios balanceando su eje.
Bisagra entre mar y cielo, las bozas que caen de las cornamusas y las banderas volando desde foques y cangrejas. El sueño que el zarpar desata y el deseo libérrimo que la quilla siembra y el viento abate.

2 comentarios:

Mayte dijo...

Y se levantan banderas al aire y se navega libre, feliz.

Biko!!

Arya dijo...

He regresado varias veces a leer tu escrito.... y me sigue costando comentarlo.

La calidad de tu metáfora (si es que en mi humilde opinion lo es).. expande mi capacidad de comprensión.... y me siento, asi como en la fotografía, pequeño velero (apesar de su grandeza..) en tan inmenso mar.

Bravo!