martes, octubre 16, 2007

Leone

Foto: Joao Luc

Luna llena.

Se asoma queda, entre los cerros, pintada en el cielo azul que se tiñe de negro. En el monte, la tarde se va con toda prisa, cediendo terreno a la oscuridad. Afirmo la rienda, y me muevo despacio para evitar resbalar quebrada abajo. Vamos en silencio, sólo se oye el sonido de las herraduras contra las piedras y el resoplido de los caballos que buscan instintivamente la huella.

Al fondo, entre las sombras, al fin vemos el carruaje gris tirado por dos caballos, y rodeado por cinco jinetes. Nos detenemos al borde del risco tras un boldo añoso. Respiro, y el aroma de sus hojas me recuerdan el té que servía mi madre puntualmente a las 7 de la tarde en ese tiempo que ya se fué. Adivino el brillar metálico de un cañon de escopeta a mi lado, semi oculta bajo un poncho negro. Instintivamente me llevo la mano a la faja, y tiento la culata del revólver mientras los caballos mueven sus orejas nerviosos.

La luna llena está en lo alto.

Nos movemos cautos buscando el paso más angosto de la quebrada, musita el arroyo a nuestro costado, y comienza el cantar de ranas y grillos. Llegamos al lugar, nos dividimos en dos grupos, uno a cada lado del camino. Bajamos de los caballos, y uno los retiene unos metros más atrás con terrones de azúcar entre litres y maitenes. El aire huele a bosta de vaca y a boldo, vuelan mosquitos, y el viento nos pega en la cara. Nadie habla mientras cargamos las escopetas, nos lanzamos al suelo y dejamos en él cada revolver.

Se acerca el caminar rítmico de los caballos y el chillido del girar del eje del carruaje, al frente, dos jinetes, otro al costado derecho, y dos atrás. Uno de ellos enciende un cigarro, y alcanzo a ver su barba cobriza en el preciso instante en que traspasa la linea imaginaria que une nuestra posición con la del otro grupo. Nos levantamos de pronto, y sin decir absolutamente nada, disparamos juntos rompiendo la noche. Ellos a los jinetes, yo directo al carruaje por su costado izquierdo.

La luna está roja.

Como la canción, pienso, y agotado me dirijo del cuartel a mi casa por enésima vez, mirando de reojo el mar negro. Día viernes, mientras miro por la ventana las calles que comienzan a llenarse de chicas que visten falda corta y medias oscuras golpeando rítmicamente sus pies contra las aceras para entrar en calor. Detenemos el furgón, cumpliendo el rito de revisar sus documentos, y partimos nuevamente entre las ondulantes calles que trepan el cerro. Bajo a dos cuadras de mi casa, en el lugar más angosto de una antigua quebrada donde alguna vez musitaba un arroyo. Me despido, me saco la gorra, arreglo mi camisa y camino, mientras allá abajo las chicas de falda corta y medias oscuras mueven los pies para entrar en calor.

Al llegar, golpeo las botas contra el suelo para sacarles el barro, amarro mi alazán color tiza y noche, le saco la silla y me la echo al hombro, mientras en la otra mano aprieto mi winchester aún teñido de pólvora. Abres la puerta, siento tu olor, me abrazas fuerte, y mientras beso tus brazos y muerdo suavemente tus hombros, me tomas de la mano y me conduces adentro susurrándome al oído, io ti voglio benne caro mio.

Questa macanza me fa amare di piu. No posso essere senza de te, ma sono convinta de sono in te. Debiamo essere insieme dopo essere persi in questa lontananza.

9 comentarios:

Marce dijo...

vaya, esto si que es literatura, guión para cine o un dulce sueño...la creatividad está fluyendo mi querido Mauro,me pregunto cuánto de fantasía, cuánto de realidad, pero finalmente qué importa si por aquí flota el sentimiento (más aún, el ímpetu italiano).
Qué siga fluyendo, Mauro, qué siga!

titicandia dijo...

Me quedé muda, no se que decirte... el personaje es fuerte, pero me austa que sea capaz de disparar a matar....
Es humano..ama a una mujer....

Titi

Una petición...seria bueno que sacaras la verificación de palabra es todo un trámite subir algo...

Princesa dijo...

Que precisa tu descripción del personaje, el lugar, los hechos.
Como logras situar en tiempo y espacio a quien te lee.
Cuanta soledad emana él, hasta que llega a los brazos de su amada.
Me ha encantado tu historia, una vez mas.
Suaves besos :)

Mauro dijo...

MARCE: Costó que saliera, y salió distinto.

Grazie. Baccio per te.

TITI: Matices, tonos grises hay en todos. Veré lo de tu consejo.

Gracias por pasar.

PRINCESA: Me alegra leer eso, quería que se "viera". Gracias por comentar.

Besos patrios.

Princesa dijo...

Se ve, se siente, se vive como si fuera hoy y fueramos nosotros o alguien conocido.
Besos mas aun :)

Soledad dijo...

Las descripciones hicieron acordarme de este verano, andando a caballo toda una tarde en algún campo del sur, al lado de la cordillera... preciosos recuerdos.

Hay un contraste que me gustó mucho: la frialdad de las armas con la calidez de la llegada a casa.

Besos,
Soledad.

Mauro dijo...

Besos X2 PRINCESA.
:)

SOLEDAD: Conozco poco hacia la cordillera. De lo poco que he andado por ahi, lo que mas recuerdo son los bosques, los coihues, algpun alerce.

Gracias por pasar y comentar Sole, besos pa'ti.

Lau dijo...

Descripciones, Mau, que aterran, por lo hondas, por lo claras. El último párrafo es depredador, más que los otros, es la mezcla de la dureza y la ternura, es un giro inesperado, aunque sea lo más lógico y humano del mundo.
Lindo, sí, y distinto.
Un besazo enorme

titicandia dijo...

Hola Mauro, pasaba a saludar...¿y? lo de la verificación de palabra pues...jajaja
Cariños,
Titi