viernes, enero 16, 2009

Enero

A esa hora de la mañana tenía todas las ganas de enojarme contigo, pero decidí seguir mirando tus fotos. Lucías radiante, con esa sonrisa tan tuya que parece detener el tiempo para grabarlo en la cámara. Tanta felicidad en esas imágenes y ahora yo tan ajeno a ellas, tan distante de los pedazos de tu vida congelados en formato digital para la posteridad.

Sin decir palabra, rumiando ese sentimiento de incomodidad sin disolver, continué revisando las instantáneas que me refregaban en la cara la fragilidad de lo que alguna vez parecieron fuertes lazos de cariño y complicidad. Click tras click, busqué algún signo, algún un guiño que delatase lo que en el fondo temía: el que hubieras reemplazado nuestra otrora inquebrantable compañía por alguna nueva relación más sólida.

Una tras otra, nada descubrí. Simplemente, tu sucesión de miradas y risas. Entonces, a esa hora de la mañana en que tenía todas las ganas de enojarme contigo, simplemente decidí dejarme llevar por el brillo prófugo de tu alegría, envolverme por el velo de paz que caía entre el lente y tu cara. Así, miré el verano por la ventana, busqué el ritmo cansino y gastado de Chet Baker en "My old flame", me alegré por ti, y todo, todo estuvo bien.

4 comentarios:

Lau dijo...

"A esa hora de la mañana en que vi que tenías todas las ganas de enojarte conmigo, decidí poner mi mejor rostro en todas y cada una de las instantáneas; al menos esta vez, traerte como desayuno un pedacito de buenos tiempos para que reafirmaras el verano entre tus poros, para que te sonriera la piel, para que estuvieras en paz".

Seguro que alguien escribiría esto, Mau.

Un beso
Un besote

Mia dijo...

La felicidad queda retratada... Eso significa que existió y que seguirá existiendo...
A veces es mejor mirar por la ventana... pero ,bueno, todo estuvo bien.
Besos sin cámara.

Laura dijo...

I will always return

Laura dijo...

Un final exquisito, excelente elección la de reconciliarse con el pasado y sobre todo cuando se acomapaña con Chet Baker...