jueves, diciembre 18, 2008

Puerto

Foto: Rubén de Almeyda

Tan sólo caricias incompletas, apetitos ávidos de segundos que fluyen sin ser devorados podrían crecer en este puerto herido.

Caminos álgidos, y besos tenues, pabilos consumidos al ritmo de las olas que llevan sin traer.

No crecen prados en esta ciudad soñada y bebida al ritmo de la tragedia del amor inconcluso y el cariño arrendado.

La ternura en diáspora y la caricia célibe han sido expulsadas de los barrios turgentes de noche,
de maquillajes y deseos hechos a medida,
de amores caídos como aguaceros, que van y vienen en la marea del tiempo.

Soñados como el mar somos,
soñados en la penumbra,
entre la fragancia de una piel que no es tuya,
en ojos que duermen atravesados de almas canalizadas por el pulso de calles moribundas y el gritar mágico de caricias hechas lágrima.

Fumo tu compañía como quien dibuja y soterra la noche,
acaricio tus ojos como quien clama al cielo sin pronunciar palabra.

Un pastor mudo ante un pastizal teñido de ovejas degolladas.

Me callo y enhebro palabras, recordando tu piel de escarcha,
lacerando aceras grises, quemando tu memoria de estrella grácil.

Una oveja negra despreciando compañeras apacentadas de resignación.

Inerme y silente ante la noche.
Inerme y tránsfugo en tu fábulo cariño.
Inerme y devastando tus labios de marítima nieve.

3 comentarios:

Shanty dijo...

Se nota la soledad y esa caricia inconclusa.
Un beso,
Shanty

bajamar dijo...

Es fortisimo...
pero un paisaje que existe.
Urbano.
Al siglo.
Rudo siglo.

me gusta tu manera de escribir.

gracias muchas por tus palabras

cariños también para ti.

virginia dijo...

dejarme muda
sin palabras


eso fue
leerte
vivirlo
sentirlo


genial
besos