Me declaro independiente a
banderas,
escarapelas,
centros de madres,
clubes de leones y rayuela,
casinos sociales de carabineros,
el comité central y las cooperativas,
empleados y hospitales públicos,
notarios,
curas,
municipalidades, concejales y alcaldes,
profesoras de historia,
partidos políticos,
timbres y estampillas,
uniformes,
desfiles militares,
alocuciones patrióticas,
bandas de guerra,
bailes, cenas y ceremonias oficiales.
En
la sal,
las olas,
el horizonte,
las gaviotas,
la felicidad inocente,
la humanidad de la noche,
el zumbar de las avejas,
el silencio de un bosque,
tus caderas entre mis manos,
el amarillo de los girasoles,
el vibrar de tu sonrisa,
las montañas,
la luz negra,
tus turgencias,
muslos y cabello rojinegro,
las volutas contra los neones,
las servilletas rayadas,
los vasos angulados,
el calor de la arena,
el frío de tus glúteos,
un beso en tu espalda,
las letras,
peliculas.
Pero por sobre todo, en tu cuello entre mis manos,
me declaro libre y feliz.




