
Foto: Freaky Styley
El mundo tiene ese quiebre que brota en la tierra, interrumpiendo el instante en que te marchas. El mundo se abre entre tu y yo, tragando tu piel en mi frio, mordiendo mi ser con tu calor.
El mundo está bordado por palabras, misteriosos signos teñidos de negro y violeta. El mundo nace, crece y se disipa, empampado en una estepa baldía, extraviado entre el azul surcado que te separa de mi.
El oceano se quiebra susurrando como un celofán, poseido por el relamido de una quilla ebria. El invierno cruje con sus hielos abriendo la sima del abismo, las islas se incendian, y el Pacífico se desgrana hasta el borde del mundo, lanzándonos a los astros, perdiéndonos hasta el fin del universo.
