Hay veces en que uno, nadie sabe bien porqué, llega a sentirse cómodo frente a ciertas mujeres, mujeres que son de un modo que antes no precisaste ni imaginaste, pero con las cuales simplemente entras en contacto y sientes que todo fluye. En esos instantes atípicos, poco comunes, deja de tener sentido cualquier asomo de barrera, secreto o actitud fingida, sobreviviendo a cambio sólo esa red mágica que se teje en silencio mientras ambos ponen sobre la mesa deseos, penas, angustias o alegrías.
Esos momentos se te graban fuerte, sabiendo que debes guardarlos pues difícilmente se repetirán y presintiendo que no debes dejar ir ese instante especial en que simplemente fuiste un poco más tú, o más bien, en que dos personas dejaron salir lo que llevaban dentro de sí, permitiendo que sus vidas se empaparan algo de la esquiva humanidad, conociéndose y reconociéndose el uno en el otro.
Corto como papel hiriente en su blancura:
herida abierta sobre el blanco
donde el río de mi pena pura
parece viento en el sargazo
Filamento flotante en...
Hace 2 semanas.
1 comentario:
Lo entiendo, ¿sabes? del todo
Lau
Publicar un comentario