Quisimos ser bosque,
y solo fuimos brasas
sobre la tierra calcinada.
Quisimos ser tierra,
y sólo quedan nuestras sombras,
tatuadas en el monte.
Fuimos sonrisas,
ahora hay sólo despedidas imposibles.
Íbamos a ser pueblo,
pero nos queda el fulgor verde de un sueño,
la extraña esperanza,
y la mano amiga,
que ayuda y levanta.
Corto como papel hiriente en su blancura:
herida abierta sobre el blanco
donde el río de mi pena pura
parece viento en el sargazo
Filamento flotante en...
Hace 2 semanas.