Quizás, tan solo
detener la rodada.
La espera y la esperanza,
vana.
Olvidar así,
el día que no llega,
el abrazo que no das,
la risa que no vives.
Cuantas veces,
habrá que esperar,
vistiendo la fortaleza que se escapa.
Cuantos días,
tenderán ilusiones,
para trozarlas de nuevo en el ir y venir
de la marea donde fuimos a caer.
Mientras,
el tiempo no escampa,
la espera pervive,
y la esperanza se marcha,
junto a ti mismo, corriendo por tu costado.
Corto como papel hiriente en su blancura:
herida abierta sobre el blanco
donde el río de mi pena pura
parece viento en el sargazo
Filamento flotante en...
Hace 2 semanas.